Maria Magdalena estaba embarazada. Pinturas en que se representa a Maria Magdalena en estado de gestacion

Publicado por Los ensayos – December 7, 2012

Maria Magdalena estaba embarazada. Pinturas en que se representa a Maria Magdalena en estado de gestacion

El Grial ha representado desde siempre a la divinidad femenina y, por extensión, a la mujer. En lenguaje alquímico, cuando se habla de tomar una copa o un vaso hace referencia a la necesidad de tomar una mujer para hacer el trabajo hermético. Y dejar la sangre en la copa es, en efecto, una forma simbólica para representar el hecho de dejar progenie. El inconveniente es que en ninguna parte de los evangelios encontramos que María Magdalena estuviera en estado de gestación, y todo esto lo hemos sabido mediante leyendas y tradiciones que la iglesia ha descartado en forma radical. Pero ¿qué sucedería si en esas mismas iglesias hubiera iconografía que revelara todo lo contrario, es decir, que hubiera iconografía en la que se representara a María Magdalena en estado de gestación?[1] Pues esto, exactamente, es lo que ha sucedido en la catedral de Santa María de Girona (Girona, España), en el monasterio de Santes Creus (Tarragona, España), y en la Iglesia de Kilmore (Escocia).


En la primera, y fechados entre los siglos XIV a XVI, se pueden observar una secuencia de ocho retablos[2] dedicados a María Magdalena. En dos de ellos es posible observar a María Magdalena en su arribo a Francia, a la vez que los reyes galos se prosternan ante ella; en uno más aparece con un niño en brazos, luego de desembarcar, y en otro de los retablos se representa su muerte (lo curioso es que aparece con la aureola de los santos y que el Papa es quien le está dando la bendición). La pregunta lógica es ¿por qué los reyes franceses se prosternan ante ella? Pues con seguridad se trata de algo que posiblemente no habrían hecho con ninguno de los otros apóstoles. Esa reverencia hubiera quedado bien si hubiera sido el mismísimo Salvador quien hubiera arribado a aquellas tierras pero, ¿por qué se le tributa este tipo de dignidad a María Magdalena? Otro detalle, no menos importante, es que el Papa y otras altas dignidades religiosas aparecen en un segundo plano ¿por qué? Esto sólo podría suceder si en la escena se representara a Jesús, pero ¿por qué el Papa, supuesto representante de Dios en la Tierra, aparece en un segundo plano? ¿Acaso María Magdalena es superior al Papa? Pues esto sólo podría colocarla a la par de Jesús y, en sentido estricto, recibe el mismo trato que recibiría aquél –como si fuere indistinto quién estuviera de los dos–.

Sin embargo, lo más significativo lo hallamos en otro de los retablos en donde aparece ella con un niño en sus brazos. Ahora bien, la pregunta es ¿por qué se la representa de este modo? La respuesta es evidente: mediante este mecanismo el artista da a entender que es su hijo (si hubiera sido su sobrino, el hijo de Marta, se le habría representado en brazos de Marta para dar a entender que es hijo de aquella). Las vírgenes negras –representación de María Magdalena– también aparecen con un niño en sus bazos. Siempre se ha pensado que aquellas vírgenes negras representan a María y a su hijo Jesús; no obstante, no resulta del todo coherente que los líderes religiosos blancos de Europa quisieran representarla siendo de raza negra, a menos que evangelizaran en colonias de mayoría negra,[3] cosa que no se dio, al menos en el contexto europeo. También deviene curioso el hecho de que en otras iconografías se la representa con dos niños en sus brazos y que, según las tradiciones, no habrían sido uno, sino tres los hijos.

Después de todo, ella era una mujer judía, o inmersa en la cultura y, si bien en varias ocasiones se muestra un tanto distante del rito externo de dicha cultura, no sería nada extraño que hubiera tenido varios hijos, YA SERÍA EL COLMO QUE LA PRIVÁRAMOS HASTA DE SU DERECHO DE SER MADRE. Sin embargo, el problema enorme sería el de tratar de resolver quién habría sido el padre de sus hijos, ¿acaso volveríamos a achacarle el oficio de prostituta? O ¿sería que los líderes de la iglesia, conscientes de esta situación –de los hijos–, y no teniendo otro mecanismo para resolver el problema la encasillaron bajo ese modelo? De este modo, sus hijos serían de un padre desconocido.

Por su parte, en el monasterio de Santes Creus, en el municipio de Aiguamúrcia, existe un retablo, de 1603 por la inscripción que consta en el mismo,[4] que podría brindarnos algunas pistas sobre el posible padre. En el mismo se representa la escena de la crucifixión y a María Magdalena, en un gesto de absoluta desconsolación (María, la madre de Jesús, que aparece a un lado, realmente no parece tener ese matiz de abatimiento), postrada al pie de la cruz, llorando a su Señor enjugando con un pañuelo sus lágrimas, EMBARAZADA. El artista aplicó un color claro a la zona del pecho de María Magdalena para pronunciarlo y para denotarlo como zona prominente del cuerpo, además de un cíngulo judío, propio de las mujeres embarazadas;

MARIA MAGDALENA

Ilustración 3 María Magdalena en la escena de la crucifixión. Monasterio de Santes Creus. Aiguamúrcia (España). © José Luis Giménez Rodríguez.

adicionalmente el artista replicó esta misma técnica en la zona del vientre para marcar, en una forma clara e inconfundible, el signo de una mujer en estado de gravidez. El mensaje que se quiere transmitir es claro: al momento de la crucifixión María Magdalena estaba embarazada. La imagen es elocuente y no precisa de mayores comentarios salvo, quizás, que también se la ha representado con la aureola de los santos.

Jesus y Maria Magdalena vidriera Kilmore

Por último, en una vidriera, de finales del siglo XIX –o comienzos del XX–, en la iglesia escocesa de Kilmore (Dervaig, Isla de Mull) se retrata a Jesús y María Magdalena, en la misma escena, cogidos de la mano, y a María en estado de embarazo, con una faja alrededor de su bajo abdomen. En teoría se trataría de José y de María, los padres de Jesús; no obstante, en esta escena la figura masculina tiene  halo (pero no es un halo corriente, es un halo con una cruz), y la figura femeni-na no. Es decir, en el caso que se tratara de María y José, sería María la que llevaría el halo. Sin embargo, en este caso la connotación del halo y de la cruz en el halo, pretenden abierta-mente señalar que la figura masculina es Jesús;

por lo que resulta fácil inferir que su compañera, con quien aparece cogido de la mano, no puede ser otra que María Magdalena. Al pie de la vidriera hay una frase en inglés que reza: María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada[5]. ¿Nuevamente, y en lugares tan dispares, la iconografía trata de transmitirnos un mensaje que la Iglesia trataría de ocultar? Y todavía hay más, según las leyendas locales, cerca de Dervaig, en la isla de Iona, habría nacido el hijo de Jesús y María Magdalena[6]. Allí mismo la Santa Novia habría entonado canciones de amor llamando a su perdido Novio[7].

Giacomo da Varazze (Jacobo o Santiago de la Vorágine), arzobispo de Génova y monje italiano de la orden de los dominicos, en su libro la Leyenda Dorada, también conocida como Vidas de los Santos[8] e Historia Lombardica, señala:

El sobrenombre de María “Magdalena” viene de Magdalo, el nombre de una de sus propiedades ancestrales. Ella era de buena cuna, descendiente de estirpe real. El nombre de su padre era Siro, su madre se llamaba Eucaria. Con su hermano Lázaro y su hermana Marta, era dueña de Magdalo, una ciudad amurallada a dos millas de Genesaret, junto a Betania, no lejos de Jerusalén, y una parte considerable de la misma Jerusalén. [...]

Después de la ascensión de Cristo, sin embargo, todos ellos vendieron sus posesiones y pusieron las ganancias a los pies de los apóstoles.[9]

 

Ilustración 4 Vidriera de Kilmore

De la Vorágine sigue indicando que, efectivamente, la princesa María Magdalena –que habría llevado una vida laxa en algún momento– habría sido introducida, junto con otras personas, en un barco sin remos a fin de que se perdieran en el mar. Esta misma embarcación lograría arribar a Marsella donde María Magdalena cristianizaría más tarde[10].

Ahora bien, aun cuando es cierto que este arzobispo recoge ciertos relatos que en ciertos casos resultan un poco inverosímiles, sirve para ilustrar que, desde el mismo seno de la iglesia, esta situación no era en absoluto desconocida y que, en todo caso, viene a reforzar la historia que nos relatan las leyendas. Y este es un aspecto bastante interesante del que, quizás, no se ha percibido el trasfondo pues, el hecho que existan muchas leyendas con respecto a la descendencia de Jesús y María Magdalena, independiente de que haya divergencia con respecto al lugar de Muerte de María Magdalena (es evidente que en muchos lugares querrían tener el privilegio de tener su suelo como el depositario de sus hazañas), el sitio a donde huyó esta –o donde huyeron ambos– o el nombre o género de sus hijos –inclusive el número– no hecha por piso la historia, sino que la refuerza. Es decir, el punto común en todas es que hubo una huida y que hubo descendencia. Todas hablan de lo mismo. Y, en nuestro concepto, esto es más poderoso, tiene mayor fuerza que la única historia de la iglesia católica, que se nos presenta como cierta porque fue la que logró imponerse y difundirse a fuerza de amenazas, homicidios y hogueras. Es decir, son muchas las historias que nos hablan de la descendencia de Jesús y María Magdalena y sólo una la que niega su matrimonio. Usualmente se piensa que la correcta es la última, pero esto es sólo porque fue la que una institución impuso a sangre y fuego. Y, evidentemente, esta última, no es coherente con el entorno sociocultural en el que se desenvolvió Jesús.

En nuestro concepto, si somos imparciales, la balanza debería inclinarse hacia la historia que nos cuentan las tradiciones reputadas de leyendas.


[1] La primera insinuación acerca de esto, en el terreno de la iconografía, la encontramos en La Última Cena, del pintor renacentista Leonardo da Vinci, pintada entre 1495 y 1497. En ella se observa, al lado derecho de Jesús, al discípulo amado, que para algunos es Juan y, para otros, María Magdalena (basados en los rasgos femeninos del discípulo, la M que forma con Jesús, las ropas que visten ambos o el hecho de que en la escena habrían catorce personas, entre otros). Lo cierto es que no hay cáliz ni copa alguna en la escena, pues ella sería la copa –y no vamos a creer que da Vinci hubiera olvidado uno de los detalles más importantes de la última cena–, en la que habría vertido su sangre real –lo que implica que estaría en estado de gestación–. Ella, en este sentido, vendría a ser el Santo Grial y, al menos desde el punto de vista alquímico, la mujer es considerada como el Santo Grial, misma que permite la resurrección del hombre.

[2] En ellos se representa la escena de la crucifixión con las 4 mujeres y San Juan (María Magdalena, con la aureola de los Santos, destaca en primer plano, luego de Jesús), el arribo de María a Galia con un niño en sus brazos,  la escena de su muerte (recibiendo la bendición del Papa) y, por último, a la Santa tras su muerte, llevada por los ángeles al cielo (La Ascensión). de María).

[3] Posiblemente ni siquiera aquello habría sido motivo suficiente pues, si con mano violenta se habían impuesto otros dogmas, no sería extraño que con mano violenta se impusiera también esta concepción acerca de las vírgenes negras.

[4] GIMÉNEZ RODRÍGUEZ, José Luis. El legado de María Magdalena. Madrid: PNL Books, 2010.

[5] «Mary hath chosen that good part which shall not be taken away from her». Esta frase es la misma que encontramos en Lc 10, 42.  El autor de la vidriera establece un vínculo entre María Magdalena y María de Betania, con lo que ratificaría lo que ya hemos dicho con respecto a que una y otra son la misma mujer.

[6] OLSEN, Oddvar, PICKNETT, Lynn. Trad. Mario Lamberti. Secreto del Temple. Madrid: Editorial EDAF, 2007. P. 93

[7] Ídem.

[8] Es curioso que el libro sea también conocido como Vidas de los Santos y que en él se incluya a María Magdalena, lo que en efecto demuestra que lo que el Vaticano hizo en 1969, quitándole el rótulo de penitente a la Magdalena no significa que le reconozcan nada, pues simplemente le están devolviendo las migajas de algo que legítimamente le corresponde. Eso, lo único que puede reconocer es su error y su falta de competencia para interpretar el texto bíblico.

[9] VORAGINE, Jacobus de. The golden legend: Readings on the Saints. New Jersey: Princeton University Press, 2012. P. 375.

[10] Es posible que este arzobispo supiera más; sin embargo, es evidente que no todo lo plasmaría de forma fidedigna en su libro por temor a su institución y a la censura –si no al hecho de ser tildado de hereje–. Así, el hecho de que no mencione a María como esposa de Jesús es perfectamente entendible. Sus relatos extraordinarios, por otro lado, indican que no siempre debe tomarse al pie de la letra.

Extracto del libro LAS VERDADES OCULTAS DE LA BIBLIA

EN BASE A EVIDENCIA BÍBLICA SE DEMUESTRA QUE:

MARÍA DE NAZARET
No fue virgen
Tuvo más hijos (se revelan sus nombres)
Habría tenido a Jesús, no se José, sino de otro hombre (se revela su identidad)
MARÍA MAGDALENA
Fue la esposa de Jesús
Era la princesa de Magdalo
Estaba embarazada al momento de la crucifixión (se incluyen las imágenes)
JESÚS DE NAZARET
Se habría sacado a los 16 años (su vida oculta, no mencionada en la Biblia)
Practicaba ritos sexuales con María Magdalena (se revelan cuales)
Tuvo varios hijos (se revelan sus nombres)
No nació en Belén
Su padre no era José, sino otro hombre (se revela su nombre)

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