Oda a una mujer hermosa

Publicado por Los ensayos – September 5, 2012

ODA A UNA MUJER HERMOSA


Vida mía, yo soy tu sangre agitada,
mi doncella,
y si he de regarme una vez más
quiero que sea por ti;
por ti, mi dulce azucena, triste,
mi desbaratada amapola,
mi volcánica libélula.
Yo soy tu niño solitario en la sombra,
mi pedazo de ceniza blanca,
y te amo,
te amo aunque la noche las bocas no se junten,
aunque los cuerpos no se junten
/y se desangren.
Te amo
y por ti, sólo por ti
estoy dispuesto a morir una vez más;
castillo de tierra blanca,
ah mi pluma entre candelas,
alma mía,
extensión de piel que llevo enterrada en la memoria,
cuerpo tibio;
yo te he acechado,
yo te he perseguido con arterias y con gritos;
ah mi flor descuartizada,
yo he caído en tu torbellinos de insectos nocturnos,
amada mía,
preciosa mía,
yo me he muerto con sólo el hecho
/de tu cabello derretido.

Pero esta noche que no estas, ¿dónde estás?
Yo sólo sé que me quieres o que ya no me quieres.
Afuera,
en el aire, en el hielo que pasa calcinando bocas,
esas bocas frías,
esos cuerpos que un abismo une y separa.
Yo no sé nada.

Yo sólo tengo urgencia de ti,
corazón en arrullo,
torbellinos de hojas o de luciérnagas sonámbulas;
yo sólo estoy quemado,
soñándote,
alargando mis dedos a anatomías transparentes,
escurriéndome en músicas mortuorias,
esperando inútilmente el día en que vuelvas,
esperando tu fragancia
por la que deliran las abejas y los colibríes;
tu voz que todo lo renueva,
paloma mía,
porque a tu voz llegan los muertos y las pestes
y salen convertidos en águilas;
porque una mano tuya en el aire
es una bandera para todos los pueblos,
su estandarte,
su gloria y el fluir a que convergen los corazones.
Ah mi preciosa,
adorable princesa mía,
en esta noche, hoguera o viento, te amo;
me acuesto,
un agitar de alas te impulsan hacia el éter,
ah mi capullo en llamas,
mariposa en llamas,
mírame, estoy desangrándome en la oscuridad,
estoy desnudo cantándole a los múltiples
vientos que parten,
que viajan a todos los sitios y a ninguno;
que viajan a ti, grano de arena o miel o albahaca;
mira cómo viajan y mueren asteroides
en derredor tuyo,
mira cómo el sol orbita sobre ti;
tu boca es un coyote
y amo sus gemidos nocturnos,
y amo las costumbres salvajes de los párpados,
del sabor de los cuerpos en la noche.

Yo quisiera cantarte hasta que las palabras
/se extinguieran,
hasta que el mundo se extinguiera
y no quedáramos más que los dos, solos,
desprotegidos ante la piel que nos llama,
inermes ante el tiempo que nos diluye,
el corazón que nos separa
—aunque por dentro se queme—;
vida mía, copo de agua,
pétalo candente, brasa antediluviana,
te amo mi rosa ígnea,
mi piel mía
y distante
y cercenada.

Losensayos


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